miércoles, 28 de noviembre de 2007

RENT Un musical llevado a la pantalla grande



Después de una prolongada ausencia dentro del género, la industria fílmica norteamericana por fin, ha dado a conocer el que podría considerarse el primer musical del siglo XXI y que, sin duda alguna, y como ocurrió en su tiempo con producciones como Amor sin barreras, Fiebre del sábado por la noche, y de hecho la fresísima Vaselina, dejará una profunda marca entre el público juvenil en México, debido al manejo que hace de problemas ahora comunes, a los que ninguno de nosotros estamos exentos. Estamos hablando de Rent, versión cinematográfica de la ópera rock del mismo nombre escrita y compuesta por Jonathan Larson, misma que se representó en escenarios de Broadway, Inglaterra, Canadá, Alemania, Noruega, Japón, Australia y México durante finales de la década del noventa, dejando en sus espectadores, actores y equipos de producción un mensaje de pasión por vivir intensamente, aceptar a nuestros amigos y amantes con todos sus defectos y virtudes, pero más que nada, a perdonar nuestros errores del pasado para sobrevivir hoy.

Larson murió a consecuencia del Sida después de estrenar Rent, justo la noche siguiente. Y soñó con revolucionar el teatro musical contemporáneo y lo logró; al grado que su obra, gracias al cine, es ya inmortal, ahora bajo la dirección de Chris Columbus, a quien recordamos por su intervención como realizador de la primera y segunda entrega fílmica de Harry Potter.

Inicialmente Rent se estrenó en el formato Off-Broadway y, a consecuencia de la partida de su creador, se transformó en un evento nacional y posteriormente internacional.

Protagonizada por Anthony Rapp, Adam Pascal, Rosario Dawson, Jesé L. Martín, Wilson Jermaine Heredia e Idina Menzel, entre otros, Rent nos presenta a un grupo de jóvenes bohemios que viven en el East Village en Nueva York, básicamente en un edificio en donde Mark y Roger comparten departamento. Mark es nuestro guía y, gracias a que quiere hacer su propia película, nos muestra su mundo. Él era novio de Mauren, una performancera, quien lo abandonó para emprender un tórrido romance con Joanne, una abogada con buena posición económica. Roger desea componer una canción con la que la gente lo recuerde y darse una lección de vida, tras su paso por las drogas y su infección del virus del Sida a través de su ex novia. En el edificio también vive Mimi, la vecina latina quien también tiene Sida, además de cocainómana y bailarina de table dance. Collins es un profesor de filosofía en la universidad, que resulta herido al ser asaltado y es cuando se tropieza con Ángel, un travesti de quien se enamora profundamente. Ambos también son seropositivos y viven su amor con intensidad, pues saben que les queda poco tiempo de vida. Benny Coffin III también vivía en el inmueble, pero se casó con la hija del dueño del edificio y se convirtió en propietario de la construcción y del terreno baldío adjunto. Él quiere desalojar a los indigentes, porque tiene el capricho de hacer un estudio de grabación con tecnología de punta.

Cada uno de estos personajes tienen sus historias y nos las harán saber a través de las canciones pop rock que aderezan la historia, mismas que en México fueron traducidas por Susana Moscatel, Erick Merino y René Franco. Algunos de los títulos son Gloria, Prende mi vela, Hoy por ti, Santa Fe, Te cubriré, La vie bohéme y la clásica Tiempos de amor. El trabajo del equipo de guionismo de la cinta, prácticamente fue nulo, tomando en cuenta la puesta en escena original; centrándose más en la dirección de arte, la cual nos permitió conocer más allá de las “paredes” de la puesta en escena, en lo que al manejo de exteriores se refiere, aunque en lo que a interiores y, de hecho, vestuarios, son iguales en gran medida a lo visto en el teatro.

Existen 525 mil 600 razones para verla, pero la más importante para quien escribe, es que hará vibrar a todos aquellos que han dejado de sentir los latidos de su corazón en los buenos y malos momentos que la vida nos da.

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